Tengo una lista de plantas favoritas enorme. Es una lista que va aumentando conforme voy descubriendo, o más bien prestando atención, a nuevas plantas. Pero una de las plantas que entró en mi lista de plantas favoritas hace tiempo y de las que aparecen en primeras posiciones, es la hiedra.

Hiedra.
Quiero una hiedra. Hace unos días encontré esta ipomea que confundí con la hiedra común, “Hedera helix“, y me la traje a casa. Solo cuando ya la tenía plantada como la veis, me di cuenta de que no era la Hedera helix, sino una Impomea purpurea en su nombre científico también llamada campanilla morada, don diego de día o yedra morada.

El otro día, en mis paseos mañaneros con Neo (mi perro), pasé por un terreno abandonado donde una hiedra había crecido de forma impresionante en no demasiado tiempo. Una ramita de esa hiedra se vino conmigo a casa, con la intención de convertirla en mi propia planta de hiedra para lo que creo que, con mi fatal experiencia con la vida de las plantas, necesitaré mucha suerte.

Los que me conocéis en Instagram, os sonará esta rama de hiedra porque antes de plantarla, desayuné con ella de esta forma.

Hiedra para decorar.
Uno de mis deseos cuando he plantado algo, hay que decir que sin éxito en todas las ocasiones, es poder usar flores y ramas de las plantas para decorar de vez en cuando, como en un desayuno como este por ejemplo.

En estos momentos y como he contado en la leyenda de una de las fotografías, los más botánicos ya os habréis dado cuenta de que la que he recogido no es la común y más deseada hiedra o Hedera helix.  Me di cuenta de ello cuando ya había escrito su nombre en el bote de yogur donde la he plantado, por lo que aunque sabiendo que no esta no es la Hedera helix sino la Ipomea purpurea, se queda con el nombre prestado, en esta maceta hecha a mano.

Decorar con hiedra.
Un bote de yogur, pintado con chalk paint y decorado con un rotulador, es lo que me ha servido para sustentar esta hiedra ipomea. Lo de “Hedera helix” se queda escrito como equívoco, aunque ahora prefiero llamarle homenaje a la planta que no es esta.

¿Qué me gusta de la hiedra? De la hiedra me gustan varias cosas. Lo primero es ese verde intenso de sus hojas y en concreto de esta hiedra que pensaba Hedera helix pero ahora sé que es Ipomea, la curiosa forma acorazonada de esas hojas.

De la hiedra también me gusta que, al menos en casi todas las especies de hiedra que he conocido, es de hoja perenne. Si se cuida, puedes tener hiedra bonita todo el año.

Y lo principal por lo que me gusta la hiedra es porque una enredadera trepadora. El hecho de imaginar sin mucho esfuerzo porque he visto mil veces, esas paredes cubiertas de esta planta refuerza mi deseo de tener una hiedra en casa y que algún día se convierta en una planta fuerte y grande.

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