Hoy os enseño una librería invisible. ¿Os he contado alguna vez sobre mi fetichismo con los libros? Me gustan los libros. No el contenido, sino el libro como contendedor. Me gustan las tapas bonitas, el tacto de sus hojas y cómo con solo ver uno, puedes recordar los buenos ratos con él. Las librerías también me gustan aunque creo que a veces tienen demasiado protagonismo. Protagonismo que le roba a los libros que sostiene. Doy por sentado que tanto ellas como los mismos libros físicos, están condenados a desaparecer. Pero de momento, las librerías siguen siendo una necesitad en la mayoría de las casas. Os propongo una «invisible», una librería que deja a los libros todo ese protagonismo que como os he dicho, a veces echo de menos.


